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“Pantalón cortito Bolsita de los recuerdos, Pantalón cortito Con un solo tirador”. Alboreaban los cincuenta en el polvoriento pueblito, siestas largas de viento norte y cueros curtidos por los hachazos del implacable sol. Mujeres silenciosas enjambradas alrededor de la capillita que derramaba en onda corta, la voz de Eduardo Rudy enamorando a Dorita Ferreiro. Siestas largas de camisetas y catre y obligatorios silencios sepulcrales de los cunumí. Baldío de media manzana, tres paraísos y el tacuaral de la odiada bruja “Pato”, que pinchaba con cuchillos las escasas pelotas (regalo de cumpleaños) que superaban los dos alambres que demarcaban su naranjal. Viejo baldío de pueblo que funcionaba como segundo hogar y escenario cotidiano a los “extravíos” de niñez, laboratorio sede de nuevos inventos que forjarían la madurez. “Chicharra”, vos encárgate de afanarle a la bruja la tacuara más larga, vamos a fabricar dos estrellas federales, Juancito, trae harina de tu vieja para el engrudo, vos Cambacito ayúdame a encerar el hilo, el flaco viene con el papel.
Joaquín, gurú del saber por ser el mayor, ordenaba… ¡No pongas tanto engrudo que se empacha y no vuela la pandorga!, ¿ese engrudo es de hoy?, ¿le pusiste vinagre para que no se pudra?, ¿Quién trae los trapos viejos para la cola?.. Desordenada y bullanguera fila al campo de aeroclub, donde el césped de la pista brindaba seguridad en recuperar los barriletes, cuyos hilos eran un rosario de nudos. Fue allí donde conocimos el Dope, con el cual se pegaban las telas de las alas heridas de los Pipper PA 11. En tiempos de engrudo y costuras, ese pegamento era un sueño…..¿Nos podrían dar un poco para las pandorgas que se nos empachan siempre?, no hijo, pero les cuento como pueden hacerlo. Busquen películas rotas en lo de Bader y disuélvanla con acetona, si no tienen película, busquen los ventíleles livianos que son de plexiglás. El acontecimiento nos tenía emocionados, motivados, faltaba muy poco para comenzar a fabricar la más importante pandorga de la historia, con la cual llegaríamos al cielo, haríamos historia. El tío de Raulito le había regalado un paracaídas roto que trajo de la base de Reconquista. Nosotros que solo fabricábamos con diarios viejos y muy de vez en cuando con papel de barrilete…¡¡Teníamos tela!! Y guardábamos el secreto del nuevo pegamento.
La actividad era febril, pasar la queta para recaudar niqueles y cobre con los cuales iríamos a lo de Buratovich, boticario de delantal, que nos proveía de las pastillas de Clorato de Potasio para los bulones explosivos… ¡Ahora le pediríamos acetona!. Cambicho que tenía taller se encargaría del ventilete, los más chicos a romper botellas, cuyos vidrios serían el papel de lija de las tacuaras del esqueleto, Chicharra, cuya madre es la Estercita del pueblo, trajo la tijera. La frenética actividad duró todo el Sábado, el domingo amaneció con sol y la reunión fue desde temprano, algunos no alcanzaron a apurar el desayuno. Teyú parejeros, ritual siestero, la media tarde observaba aquellos chicos, emocionados y nerviosos, alinearse detrás de la estrella federal que llegaría al cielo. Era nuestra, allá junto al sol donde se mandan los mensajes, ya haremos otra mayor y con ella podremos captar rayos como nos enseñaron alguna vez.
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Hermoso recuerdo Rolando!!! Gracias por traerlo. Con distintos nombres fuimos protagonistas de esa gesta de barrilete gigante. Un abrazo. Pepe
Estimado ENRIQUE. Al más celoso cancerbero de recuerdos, siempre se le escapan algunos. ¡¡COMO VOY A OLVIDAR A LAS ZUMBADORAS, SI ERAN LO PRINCIPAL EN LAS ESTRELLAS!! Coño diría “Caburito” el galleguito alzando las cejas. Ingeniería de alto nivel las Riendas y peso de las colas, artistas iniciados quienes diseñaban las zumbadoras-roncadoras, caleidoscopio de colores en profundo cielo……¡¡Lo Parió!! Gracias por hacerme recordar, te imagino al lado del Paraná cuando arreciaba el este, huellas urgentes de charabón en la arena, Mbaipú aroma en mesa materna. Chau Quique, abrazón
Querido Rolando: Tambièn me caigo para atràs. Recuerd muy bien cuando en la pista de atletismo del Club Bell corrìamos haciendo levantar vuelo a nuestra obra de arte, la cual podìa tener distintas formas como dice Limonchi. Creo que el redondo abajo se llamaba "medio mundo".
Tampoco olvidemos a los pìcaros que colocaban hojitas de gillete en la cola para que rompieran otros barriletes.
Tu post invoca ademàs a Jorge Cafrune cantando "Chiquillada". Un gran abrazo. Horacio
HORACIO. Recuerdas perfectamente, se llamaba “medio mundo”. Mundo (pandorga), medio mundo, estrellas y cometas. Esta última las hacíamos con un sobresalto de la tacuara del esqueleto (tipo espolón alto). Llegarían años después los artesanos (Paraguayos, vivía cerca de la frontera), con otras formas que admirábamos desde lejos, avioncitos, pájaros, etc. Eran personas mayores, nosotros purretes soñadores, quimera de formas, vuelos de libertad, horas de amor maternal y carencias de color. Años de pocos juguetes y mucha felicidad, amor a lo verdadero y sincero. Llegarían luego las “revanchas” de la vida para los nuevos retoños, exceso de todo, pocos sueños imposibles, pies limpios y orejas atentas a la demanda…….Aquella felicidad, lo descarnado del deseo, se lo llevaron los años, pero, pero, pero, la pucha…..¡¡Añoro la risa pronta y la ingenuidad sincera!!
Amigos: Recuerdo que los barriletes estrellas o bombas, como llamabamos a los que eran redondos con cuatro cañas, y cuando eran mixtos los llamabamos "Media estrella y media bomba". Las estrellas podian ser de tres o de cuatro cañas indistintamente. A veces haciamos barriletes chiquitos de dos o tres cañas y papel de diarios, los llamabamos "Tarascas o tarasquitas", dificiles de remontar por que se movian de un lado a otro, nunca se quedaban serenitos. Un abrazo: Rodolfo de San Martin.
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