En un abrazo inmortal la guitarra y el poeta, sollozan por el atleta de la Aviación Nacional... ¡Newbery, el cóndor genial que fue en sublime locura a seis mil metros de altura rompiendo brumas ignotas, cayó con las alas rotas en la negra sepultura!
¡Columna del pensamiento que ha derribado el destino, ya cada pecho argentino te consagra un monumento! ¡Titán que al rayo y al viento desafió en su trayectoria, no morirá tu memoria, serás grande entre los grandes, aunque el laurel de los Andes no resplandezca en tu gloria!
¡Duerme, gran americano en sepulcro de granito, has entrado al infinito volando en tu monoplano! ¡Tú, como el mártir cristiano, mueres mirando a la Esfera; y como Roldán dijera quisiste en tu arrebol, robar el disco del Sol para usarlo en tu bandera! |